Argentina: Congreso de la CLOC-VC por la soberanía alimentaria sustentada en reformas agrarias integrales y populares

. . DESAROLLO SUSTENTABLE . .

Un artículo de Hernán Viudes, America Latina en Movimento (abreviado)

20/04/2015: Con la denuncia de la ofensiva del “capital y el imperialismo en su política de saqueo de los bienes de nuestros países, el acaparamiento y el extractivismo” que expulsa a los campesinos e indígenas de sus tierras, imponiendo el monocultivo, la minería y los productos transgénicos, cerró el VI Congreso de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo-Vía Campesina (CLOC-VC) realizado en Buenos Aires.

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Las organizaciones acordaron defender “la Soberanía Alimentaria sustentada en la concreción de Reformas Agrarias Integrales y Populares, (que) nos devuelva la alegría cuidando la madre tierra, para producir los alimentos que nuestros pueblos y la humanidad necesita para garantizar su desarrollo”.

Tras una semana de debates en talleres y asambleas, los más de mil delegados de toda América Latina y el Caribe, junto a delegados de África, Asia y Europa, realizaron una caracterización del momento histórico “inédito y complejo, determinado por una nueva correlación de fuerzas entre el capital y los gobiernos y fuerzas populares. El capital imperialista está ahora bajo el control financiero y de las transnacionales, por lo que identificamos el socialismo como el único sistema capaz de alcanzar la soberanía de nuestras naciones, resaltando los valores de la solidaridad, el internacionalismo y la cooperación entre nuestros pueblos”.

Rechazaron “el sistema agroalimentario industrial y a las empresas nacionales y transnacionales del agronegocio, responsables del cambio climático y la pérdida de biodiversidad que nos afecta a todos y todas”, y destacaron “la agricultura campesina e indígena, la única capaz de alimentar a la humanidad, mantener y aumentar la biodiversidad y enfriar el paneta”. Es por eso que para llevar adelante lo que identifican como “el buen vivir” y un vínculo cercano con la “Madre Tierra”, plantean un esquema productivo agroecológico, “no solo por cuestiones técnicas y científicas, sino como un instrumento político de lucha contra el capital”. Y aclaran que la agroecología no se desarrolla de forma aislada, “por lo tanto tenemos que construir estrategias territoriales para luchar y avanzar con políticas públicas que promuevan” este modelo.

La discusión, la formación política del campesinado y la capacitación de los dirigentes es una parte de la lucha, la visibilización de sus problemáticas y la manifestación pública es la otra, indicaron. Por eso decidieron continuar “impulsando la campaña global por la Reforma Agraria Integral y Popular por la defensa de la tierra y el territorio”; desarrollando acciones de solidaridad contra la criminalización, las masacres como la de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa en México, y la represión.

Decidieron, asimismo, realizar en Brasil un encuentro internacional de Reforma Agraria, cuando el año que viene se cumplan 20 años de la masacre de Eldorado dos Carajás. Asimismo, el consideraron necesario involucrarse en “el campo internacional con la CELAC, la UNASUR y el acompañamiento del papa Francisco, para el respaldo y apoyo a la declaración de los derechos campesinos”.

Cada 17 de abril, miles de hombres y mujeres del movimiento campesino internacional se movilizan mundialmente para mostrar su desacuerdo con las empresas transnacionales y los acuerdos de libre comercio, que afectan a la agricultura campesina y minifundista así como a la soberanía alimentaria nacional. Desde 1996, es el día mundial de acción global por las Luchas Campesinas.

Los acuerdos de libre comercio fomentan las empresas transnacionales y un modo de producción industrializado capitalista que depende en gran medida de los agroquímicos, mientras aumentan los desalojos, la expulsión y la desaparición de campesinos. Los acuerdos de libre comercio más importantes de la historia se encuentran en fase de negociación entre la Unión Europea, Estados Unidos y Canadá que, si llegan a concretarse, liberalizarán el comercio y los mercados de valores a favor de las empresas transnacionales.

(El artículo continúa en el lado derecho de la página)

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Question for this article:

What is the relation between peasant movements for food sovereignty and the global movement for a culture of peace?

(Artículo continúa de la parte izquierda de la página)

Por ello, el viernes 17 miles de campesinos latinoamericanos salieron a la calle -marchando de la Sociedad Rural a la embajada de Estados Unidos en Buenos Aires- con sus reclamos contra el extractivismo y sus propuestas por la reforma agraria, las alianzas alrededor de los temas del socialismo y feminismo campesino y popular, y por una declaración de los derechos campesinos y otras personas que viven en el campo.

“Luchamos por un cambio profundo y estructural de nuestra sociedad, por el fin de toda forma de explotación, discriminación y exclusión, y por una agricultura campesina e indígena que garantice el buen vivir de los pueblos del campo, que siga alimentando a la humanidad y cuidando a la madre tierra”. Ése es el acuerdo al que llegaron las 400 delegadas de las organizaciones campesinas, rurales, afrodescendientes e indígenas, provenientes de 18 países, quienes se reunieron en la V Asamblea de Mujeres de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo-Vía Campesina (CLOC-VC) realizada esta semana en Buenos Aires.

Convocadas por el lema “Sin feminismo no hay socialismo”, se declararon “mujeres del campo sembradoras de luchas y esperanzas”, y acordaron profundizar la lucha por “el feminismo y la soberanía alimentaria”. Como parte del VI Congreso de la CLOC-VC que se realizó en el complejo que el Ministerio de Desarrollo Social argentino tiene en Ezeiza, las mujeres caracterizaron al sistema como “capitalista-patriarcal, de opresión, que permite mantener y reforzar las relaciones de poder y explotación, que prioriza los intereses del mercado y la acumulación por sobre los derechos y bienestar de las personas, la Naturaleza y la Madre Tierra”.

Un sistema que muchas veces desconoce que “fueron nuestros saberes los que iniciaron la agricultura, que a través de la historia hicimos posible la alimentación de la humanidad, que creamos y transmitimos gran parte de los conocimientos de la medicina ancestral, y actualmente somos quienes producimos la mayor parte de los alimentos”.

A pesar de los procesos de usurpación de la tierra y del agua que las empresas multinacionales llevan adelante en América Latina y el Caribe, las mujeres exigieron el reconocimiento de sus aportes a la producción, y reafirmaron “la importancia de la agricultura campesina e indígena para el bienestar de toda la humanidad, y la sustentabilidad económica y ambiental en el planeta. (Ya que) sin agricultura campesina no hay alimentación, y por tanto no habrá pueblos que sobrevivan”.

Deolinda Carrizo, líder del Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI) argentino, dejó en claro que el modelo actual de agronegocios impuesto por las empresas trasnacionales es responsable de la crisis alimentaria y ambiental que sufre América latina. “Su lógica es obtener la mayor cantidad de alimentos posibles, con la sobreexplotación de grandes extensiones de tierras y el uso de químicos, para satisfacer el consumo extranjero, en base a las especulaciones del mercado. Nosotros proponemos un modelo de producción familiar campesina, que produce de manera ecológica, comunitaria y prioriza el consumo local”, explicó. . .

“Los tres puntos fundamentales que discutimos en la IV Asamblea de la Juventud CLOC Vía Campesina fueron la unidad en torno de un enemigo común, el imperialismo, con la violencia del capital sobre la juventud de la mano del crecimiento del militarismo y el exterminio de la juventud; la explotación del capital y la creación de 300 millones de pobres y analfabetos en la región; y la necesidad de una alianza del campo y la ciudad” para enfrentar estos problemas”. . .

João Pedro Stedile, de la coordinación nacional del Movimiento e los Trabajadores Sin Tierra de Brasil (MST) y miembro de Vía Campesina, evaluó que está en juego la disputa de dos modelos agrícolas antagónicos: el agronegocio, que se caracteriza por la apropiación privada de los recursos naturales donde no hay ningún espacio para los campesinos; y por otro lado la producción agroecológica, protagonizada por los campesinos, que concilia la producción de alimentos saludables en armonía con el medio ambiente.

“Las ideas solas no cambian el mundo, lo que cambia el mundo son las luchas de masa. Necesitamos dar un salto en la lucha de masas y organizar luchas internacionales contra el mismo enemigo, sea Bayer, Monsanto o Syngenta”, aseveró.

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